
Estos días, mi cabeza se ha visto invadida por una serie de recuerdos de todo tipo, de la niñez, de la adolescencia, del colegio, de la universidad, de trabajos anteriores, de personas importantes que jamás volví a ver... Recordaba por ejemplo cuando aprendí (como a los 5 años) a manejar el tocadiscos y la radio cassette; cuando a los 15 me di cuenta que había una guitarra en la casa, y que era necesario sacarle sonido; de los primeros amores; de los primeros "te quiero"; de los sueños rotos, y las ilusiones que aún permanecen; de las veces que grité gol en un estadio; de los aplausos que he brindado a mis grupos favoritos; del disfrutar una comida, un bello sonido, de agradable y envidiable compañía femenina; del pararse en un escenario y ver como otros disfrutan lo que haces; de los preciosos lugares en los que he tenido la suerte de estar... En fin, estos recuerdos entran como un vendaval, machacando mi cerebro, el cual trata de ordenar y procesar toneladas de información...
Pensar en el pasado es un ejercicio notable. Retroceder en el tiempo para ver si hay algo que pudiste haber cambiado y saber que eso es imposible, no deja de ser llamativo. Debe ser porque estoy en un proceso de reinvención, o quizás de algo no tan complejo, pero siempre nuevo...
Creo que en las próximas entradas haré una serie de "homenajes" a vivencias ya pasadas que quisiera compartir, para ver si alcanzo una especie de redención... Cuando puedan, acérquense para estos lados, y posteen, no sean fomes...







