lunes, 27 de enero de 2014

Serie Homenajes: Quilapayun

 
Una de las fotos de sus primeros discos


Hace mucho, mucho tiempo que no escribía en este blog... Diversos motivos y razones me llevaron a dejarlo algo botado, pero acá vamos de nuevo... de partida, rompiendo algunas tradiciones... Antes, escribía solo los jueves, pero, ahora escribiré cuando me de la gana, porque tengo un deseo impulsivo de hacerlo...

Así que volvemos con la serie "Homenajes"... esta vez convocaremos a un grupo musical muy importante para nuestra cultura, una de las agrupaciones más longevas de nuestro país, y una de las más destacadas del movimiento de la "Nueva Canción Chilena" de fines de los años 60, y que fue relevante en esos años hasta 1973. Hablaremos de "Quilapayun".

Quilapayun, es un vocablo que proviene del mapudungun, que significa "Tres Barbas". En casi 50 años de historia, han pasado muchísimos integrantes, pero la esencia de los primeros años se mantiene... música inspirada en el amplio folklore latinoamericano, y letras con un contenido social fuerte, destinada a mostrar la realidad de las clases trabajadoras, al campesino, al obrero,  entre otros. 

Fue formada en Santiago el 26 de julio de 1965 por Julio Carrasco y Julio Numhauser, quienes invitaron en un primer momento al hermano del primero, Eduardo Carrasco, quien se suponía sería sólo un intérprete temporal. Así el trío inicial decide llamarse «Quilapayún», que en mapudungun significa «Tres barbas». 

Comienzan a realizar esporádicas presentaciones en peñas universitarias, y posteriormente deciden integrar a Patricio Castillo (cuya presencia intermitente duraría hasta 1970) y más tarde, en forma definitiva, a Carlos Quezada, Willy Oddó, Hernán Gómez y Rodolfo Parada.

Luego de trabajar un breve lapso con Ángel Parra y de tener sus primeras actuaciones en peñas de Valparaíso y Santiago, Quilapayún integra como director artístico a Víctor Jara, con quien adoptarán el modo interpretativo y escénico que los volvería célebres junto a sus barbas y ponchos negros.

Después de dos discos en los que esbozaron su línea temática y musical, graban en 1968 el LP X Vietnam en el que adoptan el estilo que los volverá un paradigma de la canción popular revolucionaria. En 1970 graban la "Cantata Santa María de Iquique” de Luis Advis, que se vuelve una obra esencial de la música chilena y modelo para trabajos del mismo tipo que se realizaron en Hispanoamérica.

Durante el gobierno de Salvador Allende son nombrados embajadores culturales, realizando giras por Europa y obteniendo un gran éxito en Argentina y Uruguay. En esa época alternan canciones y obras de apoyo decidido a la causa de la Unidad Popular y de ataque a los sectores conservadores con trabajos como «Quilapayún 5», donde esbozan nuevos caminos creativos, marcados por el ingreso de su director, Eduardo Carrasco, al conservatorio. 

El golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973, los sorprende en Europa, más precisamente en Francia, país donde establecen residencia, y desde donde participan en diversos actos solidarios con los exiliados chilenos que estaban por toda Europa y con la resistencia chilena al régimen militar.

Regresan a Chile, luego del triunfo de la opción NO en el plebiscito del 05 de octubre de 1988. La década de los 90 los pilla un poco mal parados, por la inactividad prolongada y también por los problemas que se generan en dos facciones del grupo que se disputan la marca o el nombre del conjunto.

Han seguido hasta hoy, con integrantes nuevos, lanzando discos y girando por el mundo. De hecho, el año pasado lanzaron su último trabajo, llamado "Encuentros".

Desde cuándo los escucho: Creo que cuando estudiaba en la universidad. En ese lugar, aprendí a escuchar música grandiosa y excelente, motivado por grandes amigos y por mi deseo propio de conocer parte importante de nuestra cultura. Al principio, me prestaban cassettes o cd's, después me hice de algunos discos recopilatorios, y ahora me he dedicado a recopilar gran parte de su historia musical, que es vasta y extensa. Todavía estoy en eso.

Por qué los escucho: Fundamentalmente porque son una parte clave de nuestra cultura musical. Porque han grabado trabajos inmortales como la "Cantata Santa María de Iquique", entre otros célebres trabajos. 
Casi siempre se da una comparación algo odiosa con otra agrupación importante del período, como los "Inti Illimani", principalmente a la hora de hacer los arreglos musicales y la interpretación. En ambos casos, tengo que reconocer que los arreglos y la interpretación, sobre todo en los primeros discos de Quilapayun, es algo más tosca y ruda. No sé si rústica. Pero se nota que son arreglos e interpretación hechas de corazón, y con mucho sentimiento, sobre todo al expresar ese tipo de letras. Sus letras, son grandiosas, y reflejan el sentir de muchas personas, sobre todo de los que pertenecemos a la clase trabajadora. Su puesta en escena siempre fue llamativa, todos muy ordenados y compuestos con ponchos negros, al principio con una postura algo teatral, cosa que ha seguido hasta hoy... Para mí, la primera vez que los vi en vivo fue algo bien impactante e impresionante. En esa ocasión compartían un espectáculo con el "Inti Histórico" en el Fortín Prat de Valparaíso. Luces apagadas, se prenden de repente, y están estos músicos con postura seria y sus ponchos negros... instrumentos y voces afinadas y al tono, y empezó su espectáculo... Canciones como "Plegaria a un Labrador", y especialmente, "La Muralla" sonaron increíbles. Los volví a ver el 2007, en un recital destinado a mostrar íntegra la "Cantata Santa María de Iquique", en conjunto con los relatos proporcionados por el actor Jorge Gajardo... Interpretación impecable, silencio respetuoso en el Teatro Caupolicán, y después de la "Canción Final", se desató un fuerte, caluroso y generoso aplauso... Después se escucharon algunos de los grandes clásicos como "La Muralla" y "La Batea", entre otros.
Han seguido sacando nuevas producciones, y nos siguen y seguirán sorprendiendo.